Los ciclistas profesionales son eso, profesionales del espectáculo del ciclismo y obviamente tienen que exprimir su corta y sacrificada carrera al máximo. Los anunciantes lo saben y utilizan el escaparate profesional para exponer sus productos, al igual que las revistas dónde pocas veces he visto un solo artículo que hable mal de nada y os aseguro que por el mercado han pasado productos que no han servido absolutamente de nada. Tienen que rentabilizar su carrera profesional y la publicidad es una fuente importante de ingresos. Son muchas las marcas que siguen invirtiendo sumas millonarias por vestir de gloria su imagen durante un instante que habitualmente es recordado en el tiempo y seguido por masas. Los profesionales son aquellos a quienes imitar, seguir e idolatrar, lo que se traduce en un moodstyle favorable para la marca inversora.
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